Se ha roto tu voz,
después del dolor
sólo queda tu nombre,
vibrando en mi rincón
como un eterno diapasón
que nadie apaga.
Se ha roto el dolor
después del amor
que tu voz desparrama,
por rutas de canción
en un vaivén de soledad
y madrugada.
Un ángel leñador
nos partió a la mitad
Yo soy piedra y camino
Vos sos flor de laurel
Aroma y canto.
a la memoria del amigo Gerardo Gómez, que se fue tan pronto
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