Mi horizonte es la línea de asfalto desgastado
donde pasan los días con hombres ocupados.
Mi silencio te espera y mi mano te invita
a la parte de atrás de mi sombra marchita
Mi vereda es un puerto de naves deslucidas
donde el viento amontona lo que a Dios se le olvida.
Te recuerdo en la puerta con las manos ansiosas
y mi ropa exterior en tu voz temblorosa.
Sos uno, sos mil, sos el mismo de siempre
soy buena o soy vil, da lo mismo
a la sombra del amor que no existe.
Al umbral de mi cama no llegan los caminos
el amor va en la ruta paralelo al destino
tu risa me saluda desde mil ventanillas
no importa cuál ayer, ya es tu foto amarilla.
Se me sube otra noche de azul media de seda
tu ilusión de entrepierna me inundó la vereda
te llamo y no te extraño te busco y no te quiero
y en un rato te irás como escapan mis años
Sos uno, sos mil, sos el mismo de siempre
soy buena o soy vil da lo mismo
a la sombra del amor que no existe.
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