miércoles, 9 de abril de 2025

Cuando sobra la luz

Ya no se marcan mis huellas

 por aquí,

 se endurecieron las calles

 y unos cuantos corazones

 además.

 

Se silenciaron los grillos  

y se van,  

por un cuchillo de olvido,  

desangrados de penumbras,

¡tanta luz!

  

Si me proscriben la sombra  

¿donde iré?

Me desgarraron la luna  

con garrotes de carteles  

¡ya me voy! 

 

  Me voy al filo del viento,  

silbaré,  

sin pirotecnia de nombres  

ni cascadas de pantallas,  

callaré.  

 

Me callaré con la noche  

como el sol,  

haré un silencio de río:  

una sombra de corrientes  

en mi voz.  

 

Y mi grito será más que  

una raíz,  

arrancando agua a la piedra.  

Desde cada paso sube un  

corazón.  

 

Me contagia lo que vuela  

por allí,

empachándose de cielo,  

y nos miro desde arriba  

con dolor.  

 

De su magia se desangra  

la canción,  

y quedamos sorprendidos  

como grillos bajo un puño  

de neón.  

 

Mi canción es una piedra en  

el farol,  

que descansen nuestros ojos,  

y regrese la noche a  

su lugar. 

 

 

 

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